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Reflujo en recién nacidos: cuando el bebé sufre la molesta regurgitación

Una condición que afecta a los niños, especialmente en los primeros meses de vida, es el reflujo gastroesofágico. En los adultos es una condición más grave, mientras que el reflujo en los niños suele pasar dentro del primer año de edad, pero es muy molesto para el pequeño y se puede resolver con remedios caseros.

El reflujo en los bebés es un fenómeno causado por los alimentos y los jugos gástricos que suben del estómago al esófago. Por esta razón, se llama más correctamente “reflujo gastroesofágico del recién nacido”, y ocurre principalmente en los primeros meses de vida.

Por lo general no se considera grave y, mediante la aplicación de ciertas medidas, pasa naturalmente después de los primeros 18 a 24 meses, o continúa de manera esporádica y ligera. Echemos un vistazo a las causas, los síntomas para reconocerlo, y lo que sucede si se producen complicaciones.

Causas del reflujo en los bebés

El principal culpable del reflujo en los bebés es el cardías, o esfínter esofágico inferior, la válvula que divide el esófago del estómago y asegura el paso unidireccional de la comida. En los bebés, el cardenal puede ser todavía inmaduro o no funcional. Si este bucle no se cierra, la comida sufre un retorno al esófago, el reflujo. Por eso el reflujo en los bebés se produce especialmente en los primeros 18 meses de vida, cuando el cardenal aún no está totalmente listo.

El reflujo en los recién nacidos puede verse favorecido por otros factores:

  • la dieta líquida, que consiste en leche materna o leche artificial;
  • el bebé bebiendo demasiado rápido;
  • creación de burbujas en el esófago, que causan la distensión del cardías y también el hipo;
  • la excesiva cantidad de leche o alimentos, en el caso de los niños mayores.

Reflujo infantil: síntomas

El síntoma más reconocible del reflujo es la regurgitación. En la mayoría de los casos, cuando un recién nacido sufre esta situación tiene una regurgitación que llega a la boca, que también puede ir acompañada de vómitos. Otras veces, sin embargo, la comida no llega a causar regurgitación, y por lo tanto es más difícil de notar.

Sin embargo, hay algunas señales de advertencia, como cuando el bebé tiene poco apetito, o incluso repulsión por la leche. O con llanto frecuente, especialmente después de las comidas cuando el bebé está acostado, tos inexplicable y mucha irritabilidad. Los pediatras también relacionan el retraso en el crecimiento del niño con la presencia de reflujo gastroesofágico, o incluso con la pérdida de peso, en casos graves.

El reflujo en los recién nacidos: tratamiento y remedios

Por lo general, el reflujo en los bebés no representa una patología grave, y se transmite por sí solo después de los primeros meses, cuando pasan a una dieta sólida. Según las directrices publicadas en 2015 por el NICE (Instituto Nacional para la Excelencia en la Salud y los Cuidados), el reflujo en los niños menores de un año de vida no debe tratarse con medicamentos, sino gracias a los remedios recomendados por el pediatra.

En el caso de la regurgitación, no hay necesidad de un tratamiento especial, pero sí es necesario aplicar algunas precauciones al alimentar o dar leche porque es muy molesto para el bebé. De hecho, es posible evitar la ingesta voraz de leche, con pausas durante la alimentación, o cambiar la posición del recién nacido y mantenerlo erguido incluso durante media hora después de la comida, para no distenderlo inmediatamente y facilitar el descenso natural al estómago.

Incluso una vez en la cuna, el pediatra recomienda mantener la cabeza del bebé elevada entre 25 y 30°. Existen en el mercado almohadas antirreflujo, pero un paño o una almohada normal baja también es suficiente para mantener la cabeza ligeramente elevada con respecto al nivel de la cuna.

Posibles complicaciones del reflujo en los recién nacidos

Si el reflujo en los recién nacidos empeora, con vómitos incontrolables, sangre en las heces, pérdida de peso, regurgitación de color verde o amarillo, dificultades respiratorias, es posible que se hayan desarrollado condiciones más graves. De hecho, podría ser

  • Enfermedad de reflujo gastroesofágico: en este caso el reflujo es continuo y no termina después del primer año de vida. El pediatra recurrirá entonces a los medicamentos antiácidos y a una terapia adecuada;
  • Gastroenteritis alérgica, que es una inflamación causada por la alergia o la intolerancia a las proteínas de la leche de vaca;
  • Esofagitis eosinofílica, también causada por una alergia;
  • Obstrucción o estrechamiento de una sección del esófago o del estómago, una condición muy rara, que se produce en el píloro, la válvula entre el estómago y el intestino delgado y que impide el paso de los alimentos al provocar el vaciado gástrico.

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